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La violencia contra quienes viven en la calle se profundiza y adquiere distintas
formas. Según explicó Sapey, el relevamiento realizado por organizaciones
sociales permitió registrar un hecho de violencia cada 14 horas. Una cifra
que, además, no refleja la totalidad del problema, ya que contempla
únicamente los casos que pudieron ser identificados y documentados.
Uno de los datos más preocupantes es el crecimiento de la violencia
institucional: representa el 57,5 % de los casos registrados en el país y
alcanza el 86,5 % en la Ciudad de Buenos Aires. Puede involucrar a fuerzas
de seguridad, agentes municipales y también a servicios públicos que niegan
atención a las personas que viven en la calle.
Sapey también cuestionó las políticas de desplazamiento forzado de personas
del espacio público. Estos operativos pueden implicar el retiro de pertenencias
que, para quienes viven en la calle, constituyen prácticamente todo lo que
poseen: documentación, dinero, certificados de discapacidad, objetos
personales e incluso herramientas utilizadas para subsistir.
La investigadora señaló que esta realidad convive con políticas de asistencia
que resultan insuficientes por la falta de vacantes, dispositivos inadecuados o
ausencia de respuestas. Así, se produce una contradicción: mientras una parte
del Estado debe garantizar asistencia y derechos, otra interviene desde una
lógica punitiva.
“No hay nada natural en morir en la calle”, sostuvo Sapey al referirse a las
muertes a la intemperie, que el informe incluye dentro de las formas de
violencia estructural.

“No hay nada natural en morir en la calle”


Para la investigadora, visibilizar estos hechos resulta fundamental frente a lo
que definió como una profundización de un “paisaje de la crueldad” y a la
creciente naturalización de las violencias contra las personas en situación de
calle.
Escuchá la entrevista completa a Milena Sapey en Ahora dicen que, por
FM Fribuay 90.7.

https://www.youtube.com/live/7wa3GePbIGw?si=HfxPhNZBFO2tfVY2&t=5367