LA ECONOMÍA DE MILEI EN ALZA: CRECEN LOS DESPIDOS, LAS DEUDAS Y LA INFLACIÓN

El pasado lunes 20 de abril se llevó a cabo en la Cámara de Comercio, Industria y Servicios de Haedo el ciclo de conferencias “Analizar la coyuntura, entender el presente y prepararnos para lo que viene”, organizado por la Confederación General Empresaria de la República Argentina (CGERA). Allí, el Lic. Nicolás González Roa presentó un informe detallado sobre la situación económica actual, con un diagnóstico crítico sobre distintos indicadores.

Uno de los datos más preocupantes señalados por el expositor fue la pérdida de 297.000 puestos de trabajo en el sector privado, en un escenario de caída de la capacidad instalada industrial y retracción general de la actividad. En ese marco, también advirtió que el ratio de morosidad en el crédito se encuentra en su nivel más alto histórico, reflejando las dificultades crecientes para sostener el consumo y cumplir con obligaciones financieras.
En relación a la política económica, Roa explicó que el Gobierno compra divisas para fortalecer reservas, pero que para hacerlo emite deuda a través de letras del tesoro con el objetivo de absorber pesos y evitar presiones inflacionarias. Sin embargo, sostuvo que esa estrategia no logra consolidar reservas, ya que los dólares adquiridos se destinan al pago de servicios de deuda. Esto, afirmó, incrementa la percepción de riesgo y contribuye a la caída de la inversión extranjera directa por falta de confianza. “¿Quién invertiría en un país cayendo?”, señaló.
El expositor también cuestionó el funcionamiento del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), al considerar que no está generando los resultados esperados, y advirtió que las reservas se mantienen en niveles negativos. En ese sentido, planteó interrogantes sobre la falta de condiciones para atraer inversiones en un contexto de deterioro económico.

Otro de los ejes fue la pérdida de competitividad: “Argentina está cara en dólares comparada con el mundo”. Tambien dijo que existe una fuerte caída del consumo especialmente en venta de supermercados y ahora incluso en importaciones, lo que generó superávit comercial positivo por la retracción de estas ventas.
Respecto al frente fiscal, Roa cuestionó el enfoque del Gobierno en sostener el superávit, al indicar que no se contabilizan los intereses de las letras emitidas. “Si se incluyeran esos intereses, habría déficit. Es una contabilidad creativa para que los números den”, afirmó. Además, mencionó un posible incumplimiento de la meta fiscal con el FMI hacia junio, aunque sugirió que existe un componente de interés político por parte del organismo.
En cuanto al frente cambiario, advirtió incertidumbre sobre el ingreso de divisas por la cosecha gruesa, debido a la especulación de sectores que esperan un tipo de cambio más alto, lo que podría demorar la liquidación.
Finalmente, si bien reconoció como un aspecto positivo la desaceleración de la inflación, sostuvo que desde mayo de 2025 se observa un sendero creciente: “La inflación encontró un piso y las virtudes del modelo comenzaron a acabarse”, concluyó.

El análisis dejó como saldo un panorama complejo, con tensiones en variables clave como el empleo, la inversión, la competitividad y la sostenibilidad del esquema fiscal y financiero.